En principio, GEMA es el nombre de todo el edificio. En los comienzos teníamos en claro que la planta baja era el centro de nuestro instituto, donde se realizaba diagnóstico por imagen, concretamente ecografía, y laboratorio. Cuando armamos los pisos de arriba, lo que nos interesaba era desarrollar proyectos que tuvieran algún vínculo con el proyecto principal de GEMA. Es decir, si nuestro perfil es obstétrico, ginecológico, neonatológico, pediátrico, queríamos incorporar propuestas de grupos de profesionales interesados en desarrollar proyectos conjuntos y que tuvieran un espíritu semejante al nuestro, que entendieran nuestra filosofía. Y así lo hicimos.

En la etapa actual de GEMA como institución, el primer piso corresponde a la atención Gineco-obstétrica, donde trabaja un grupo de médicos muy conocidos en el medio. En el segundo piso, más recientemente, hemos desarrollado el proyecto de Medicina Fetal. El tercer piso es Kindy, que corresponde al equipo de pediatras. Y en el cuarto piso funciona Neurología pediátrica.


“El proyecto GEMA es un estilo de vida”

Siempre creí en el trabajo de equipo, en el poder horizontal donde todos somos protagonistas, todos somos responsables. Por eso GEMA, como institución médica, es un grupo del cual unos cuantos son socios, o sea, todos somos parte de este proyecto, porque el proyecto GEMA es un estilo de vida. Muchos quisieron entrar a GEMA pero no permanecieron, porque cuando vos entrás a GEMA tenés que beber de esa filosofía, que está sustentada en pilares que son básicos.

El principal pilar es el paciente. El paciente significa para nosotros que no hay diferencia de edad, de sexo, ni de condición social. Al paciente hay que tratarlo con delicadeza, responsabilidad y ética. Y sobre todo en el área obstétrica, donde se trata de una situación muy especial, muy sensible.

Y otro aspecto de GEMA tiene que ver con tres conceptos. Siempre les digo: “hagan volar la mente, sean locos en sus ideas; militen la idea y presenten proyectos”. Esas tres cosas para mí son fundamentales para estar dentro de GEMA, porque significan que el médico no se sienta un empleado de la institución, sino un miembro del proyecto. O sea, vos sos GEMA. El instituto te ofrece todas las herramientas, y lo que vos tenés que hacer es poner el cuerpo y atender al paciente de acuerdo a la filosofía de GEMA. Pero además, GEMA te pide que vos hagas volar la mente, que presentes propuestas y proyectos. Ese es el espíritu que yo, por ser el más viejo, trato de transmitirles, el del sentido de pertenencia.

 

“GEMA siempre estuvo a la vanguardia”

GEMA nunca quedó en una meseta, siempre estuvo a la vanguardia de todos los acontecimientos que se daban a nivel mundial. En la década del 70, cuando empezamos a trabajar las herramientas ecográficas para ver lo que pasaba adentro de la madre, pudimos acceder al bebé, conocerlo, y se comenzó a tratar al bebé como un paciente. Entonces, hoy ya hablamos del binomio madre e hijo. Y cuando con el Dr. Cozzi vislumbramos ese nuevo paradigma, empezamos a estudiar y a trabajar en el concepto de “medicina fetal”. La medicina fetal es una disciplina nueva que se instala hoy mundialmente. Las referencias a nivel nacional son tres centros importantes: el Hospital Italiano, el Austral y el Posadas. Y acá me atrevería a decir que somos los únicos que ética y legalmente estamos preparados para desarrollar proyectos de medicina fetal, porque tenemos la certificación de The Fetal Medicine Foundation (Inglaterra), que es la certificación en medicina fetal más importante del mundo y que se debe re-certificar periódicamente.


Por otro lado, la medicina fetal no se circunscribe exclusivamente a la ecografía sino que se conforma de otras disciplinas como la genética, el laboratorio, y otras muchas especialidades. Nosotros tenemos todos los elementos que requiere el desarrollo de un proyecto de medicina fetal, tenemos nuestros genetistas, tenemos nuestro laboratorio. En América nosotros tuvimos que comenzar a instalar ese concepto de medicina fetal, que surgió de acá. No fue fácil, y sigue siendo difícil, porque implica romper con las normas instaladas en la obstetricia desde hace muchos años atrás, antes de este nuevo paradigma.


GEMA también creció en lo que hace a la salud reproductiva. Ese proyecto está comandado por el Dr. Cozzi, quien vinculó a los especialistas de la provincia que se dedican a fertilización in vitro, salud reproductiva y lo último en fecundación, y a eso le suma el apoyo desde la ecografía y el laboratorio. Cuando hay que hacer ecografías, punción, inspección de óvulo y todo lo relacionado, el Dr. Cozzi y el Dr. Frías Pelozo son los referentes.


En mi caso, voy desarrollando ideas que me parece que también van a tener una impronta muy fuerte en los próximos años. Las pacientes que yo atiendo son las embarazadas y cuando empiezo a ver que algunos hablan de “violencia obstétrica” -yo no sería tan violento-, pienso que hay que revertir este problema que se da a nivel mundial. Hay países como Brasil que ya llevan más del 50% de cesáreas en reproducción. Al ver esto y charlar con los pacientes, comienzo a notar que hay un déficit en la información, y junto a la Lic. en Psic. Virginia Kurtz comenzamos  a estudiar. Entonces nos adentramos en conceptos de educación prenatal y epigenética, preguntándonos: ¿qué pasa con el bebé que está adentro de la panza? ¿qué siente? ¿qué vive? ¿qué le sucede en esa convivencia con la madre durante las 24 horas del día? Y a partir de allí surgieron los talleres de educación prenatal para los padres, para transmitirles que la vida y la formación del hijo comienzan con la fecundación, y por lo tanto también la construcción del vínculo entre ellos como familia. Este concepto de integración tiene una enorme trascendencia, porque de acuerdo a cómo yo me vinculo con ese hijo desde el comienzo de la gestación, serán los comportamientos y la personalidad de esa criatura: o va a ser violento, o va a ser una persona feliz, una persona tranquila, en fin, una serie de cosas que tienen que ver con lo emocional, independientemente de lo orgánico.


En ese sentido la epigenética es otra disciplina que está revolucionando el mundo. Esta disciplina, que se monta sobre la genética, estudia cómo el medio ambiente modifica cómo se expresan los genes en las células sin alterar la secuencia de los nucleótidos, que son los que conforman el ADN. A modo de ejemplo, todos nosotros, los seres humanos, tenemos liberación de una sustancia química que se llaman “neurotransmisores” en nuestro cerebro. Entonces, cuando uno está feliz y bien, viene un determinado tipo de neurotransmisores; cuando uno está muy estresado, viviendo situaciones de violencia o muy triste, se libera otro tipo de neurotransmisores. En el caso de la mujer embarazada, si lo que predomina en el transcurso de todo su embarazo son esos transmisores relacionados con situaciones de violencia de distinto tipo y grado, la criatura será potencialmente violenta; y esto ya se está estudiando en los países nórdicos, donde analizan el comportamiento de adolescentes nacidos en ese tipo de situaciones.


Además, desde el comienzo del embarazo yo instalo en los padres el mensaje sobre el derecho que tiene la pareja a decidir cómo quieren que nazca su hijo. Ese derecho es algo que muchas veces la pareja desconoce o cree que el derecho lo tiene el médico de decidir cómo tienen que ser las cosas, pero eso es un error. Ahora es parto sin violencia, parto respetado.


Yo soy especialista en la vida y GEMA apuesta a la vida. Michel Odent dice que “si nosotros debiéramos cambiar el mundo, debemos comenzar por cambiar la forma de nacer”, y yo le agrego: no solamente de cómo nacer sino de cómo vivir el proceso del embarazo. Yo siento que hay una buena recepción de parte de las parejas cuando les hablo de todas estas cosas que son importantes, desde sus derechos hasta lo del inicio del embarazo, cómo se tienen que entregar a la criatura desde el inicio de la gestación. Todo esto surge de GEMA.


Por eso GEMA es un estilo de vida, porque tiene que ver con la vida, de la puerta para adentro y de la puerta para afuera.



Sobre Carlos Esperanza

Oriundo de la provincia de Misiones, se recibió de Médico en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata en el año 1973. Hizo la residencia de ginecología y obstetricia en el Hospital Castex, provincia de Buenos Aires. Luego viajó a Madrid donde concurrió tres años al departamento de ecografía y perinatología del Servicio de Ginecología y Obstetricia Dr. Botella Llusiá en el Hospital de Clínicas.

A principios de los años 80, regresó a Misiones y comenzó a desarrollar su profesión en el Instituto Radiológico Grazzini, donde inauguró el primer departamento de ecografía de la provincia, convirtiéndose en el pionero de esta especialidad de Misiones. Paralelamente trabajó en el Hospital Dr. Ramón Madariaga de Posadas y conformó la primera sala de embarazos de mediano y alto riesgo en la Maternidad, donde realizaba ecografías y cardiotocografías. Allí también contribuyó a que se instalara la residencia de gineco-obstetricia.

Al poco tiempo de haber dado inicio a la ecografía en la provincia, se unió a un proyecto de trabajo ecográfico en el Instituto Guccione. Allí se desempeñó hasta que comenzaron a surgir nuevos paradigmas y disciplinas en relación a la obstetricia (por ejemplo, la biotecnología), que le hicieron imaginar un proyecto más abarcativo. De esa necesidad de crecimiento nació el Instituto GEMA.

Hoy, con más de 40 años de profesión, el Dr. Carlos Esperanza continúa consolidando el proyecto GEMA en base al concepto de actualización permanente de sus profesionales, sosteniendo que es el requisito fundamental para ofrecer el mejor servicio a los pacientes.

Entrevista al fundador de Gema
Dr. Carlos Alberto Esperanza